Colchas de vicuña: arte textil Latinoamericano

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Colchas de vicuña para contrarrestar las bajas temperaturas

No hay nada más perfecto  que cubrirnos con una colcha de vicuña en invierno cuando las temperaturas son excesivamente bajas. Perú posee el 80% de la población mundial de vicuñas, con aproximadamente 140 ejemplares. Este camélido sudamericano suele vivir unos 20 años y está adaptado al clima de la puna entre los 3.500 y 5.000 m de altura. La lana de vicuña posee una fibra fina y suave como la seda y su valor puede llegar a los 200 dólares por kilo, lo que seria equivalente a más de 2,000 kilos de lana de oveja. Un repaso histórico nos muestra el tejido de las colchas de vicuña como una de las artes liberales dignas de los hombres, a quienes únicamente se les permitía su ejercicio a esclavos y nativos.

  Las artes artesanales nunca se consideraron equiparables a la Música y la Poesía ya que no eran consideradas como fuentes de belleza y creación quedando consagradas como un arte menor junto con aquellas otras como la orfebrería, la cerámica que tampoco habían podido liberarse del quehacer gremial y artesanal. Este es un concepto estrictamente occidental que es muy difícil de aplicar en otras culturas, por ejemplo Los pueblos del cercano oriente, como los árabes, difícilmente podrían aceptar que la textilería se considere como un arte menor debido a que los tapices y las alfombras están entre las expresiones más logradas de su cultura. Esta categorización de las artes nos limita en la apreciación de valores estéticos que están fuera de las normas establecidas en occidente. Las culturas americanas tienen una cronología y desarrollo que no es coincidente con el de Europa que, por esta razón, son difíciles de estudiar y comprender. En la cultura latinoamericana la pintura no ocupa el puesto preponderante que tiene en países Europeos y en su lugar se produce un arte textil que es de capital importancia.
Hoy podemos apreciar el arte textil andino que se dedica principalmente a la producción de colchas de vicuña, como "arte mayor" desde nuestra perspectiva. Sus realizaciones pueden equipararse con las de la pintura contemporánea en el mundo actual. Representa grupos humanos que a través de sus expresiones creadoras mantienen hasta hoy el testimonio de su identidad cultural. En el altiplano boliviano aparece en varios estilos y modelos de las colchas de vicuña, reminiscencia de tiempos pasados que debemos remontar a diversos momentos históricos. Son la expresión concreta de una cultura que se resiste a desaparecer y que da testimonio de un mundo diferente. Cada uno de estos estilos de colchas de vicuña, corresponde a grupos étnicos determinados, algunos son perfectamente detectables y se conservan hasta el día de hoy con bastante pureza; otros reflejan diversas influencias, desde la incaica hasta la occidental actual, pasando por la influencia hispana. Nos dan una interesante estratigrafía cultural mediante la cual podemos recuperar una identidad. Los estilos no se pueden entender ni aprecias sin conocer el contexto histórico que los produce ni el mundo religioso de espacio-temporal que expresan.   colchas-vicuna-tipos

Telares aborígenes para la confección de colchas de vicuña

colchas-vicuna-alpacaSon varios los tipos de telares que los indígenas de Sudamérica nos han legado para la confección de colchas de vicuña. Los verticales que se encuentran en el Norte Argentino y el Alto Perú consisten en un cuadrado formado por dos parantes y dos travesaños. Los del Sur Argentino y chileno poseen agregados dos parantes suplementarios que sostienen la vara de los lisos. Hoy en día se prefiere dividir los telares verticales en verticales y oblicuos, ya que no tienen nada que ver con la longitud de los largueros del telar porque si se apoya contra una pared tendrá cierta oblicuidad, en cambio si el apoyo es un tronco del techo tenderá a la verticalidad.

Entre los telares aborígenes utilizados en la fabricación de colchas de vicuña se destaca el de suelo que se compone por estacas clavadas firmemente en la tierra formando un rectángulo y allí se fijan los travesaños para mantener la urdimbre tensa, que tiene que quedar casi tocando el piso. Estas estacas están clavadas a cielo abierto, por lo que las tejedoras destraban por la noche la urdimbre para envolverla y guardarla en su rancho y vuelven a desplegarla en el exterior al día siguiente. También se consideran como telares aquellos que van colocados en la cintura del telar. Poseen un travesaño atado a un árbol o a un poste y el otro a la cintura de la tejedora.  El mayor ancho que se teje para las colchas de vicuña no excede los 0,85 m., por ser este el alcance de los brazos del artesano para pasar la trama del telar.